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Ruta de Ava Gardner por la Costa Brava: tras las localizaciones de Pandora

Panorámica de Tossa de Mar con la figura desvanecida de Ava Gardner sobre la bahía y la Vila Vella

Ava Gardner llegó a la Costa Brava en la primavera de 1950 para rodar Pandora y el holandés errante. La película no solo dejó una colección de fotografías, rumores y anécdotas difíciles de separar de la leyenda sino que también cambió la forma en que buena parte del mundo miraba este tramo del Mediterráneo.

Tossa de Mar fue el escenario principal. Girona aportó una plaza de toros, numerosos figurantes y el hotel donde se alojaron Gardner y Mario Cabré durante parte del rodaje. Entre ambas ciudades todavía se puede reconstruir una pequeña ruta cinematográfica, aunque conviene ajustar las expectativas: no hay decorados conservados ni un itinerario señalizado de principio a fin.

Lo que queda es algo más sutil. El perfil amurallado de Tossa, la bahía que aparece en la película, una escultura mirando al mar y un hotel histórico que sigue funcionando en el centro de Girona.

Esta es la ruta que merece la pena hacer.

Cuando Hollywood llegó a la Costa Brava

A comienzos de los años cincuenta, la Costa Brava estaba muy lejos del destino turístico que conocemos hoy. El turismo internacional era todavía escaso, muchas localidades vivían de la pesca o de la industria del corcho y las grandes construcciones hoteleras aún no habían transformado el litoral.

El director Albert Lewin conoció la zona mientras preparaba una película inspirada en el mito de Pandora y el holandés errante. El paisaje le convenció. En la primavera de 1950, una producción extranjera desembarcó en Girona con un reparto encabezado por Ava Gardner, James Mason y Nigel Patrick. Era la primera vez que un rodaje internacional de esta magnitud movilizaba a varias localidades de la Costa Brava.

Ava Gardner con Mario Cabré en una escena de Pandora
Ava Gardner con Mario Cabré en una escena de Pandora

La mayor parte de la filmación se concentró en Tossa de Mar, aunque también se rodaron escenas en Castell, S’Agaró, Sant Feliu de Guíxols, Platja d’Aro y Girona. En Tossa, el equipo permaneció durante más de dos meses. La silueta de la Vila Vella, las playas y la bahía se convirtieron en el imaginario pueblo mediterráneo donde transcurre la historia.

La película se estrenó en 1951 y contribuyó a mostrar internacionalmente un litoral que todavía resultaba desconocido para buena parte del público extranjero. El Museo del Cine de Girona recoge testimonios de habitantes de la zona que recordaban la llegada posterior de viajeros británicos y alemanes atraídos por los paisajes que habían visto en la pantalla.

No fue el único factor que impulsó el turismo en la Costa Brava, pero sí uno de sus primeros grandes escaparates cinematográficos.

Tossa de Mar: el verdadero escenario de Pandora

Quien busque las huellas de Ava Gardner debe comenzar en Tossa de Mar. Girona conserva una parte interesante de la historia, pero la imagen que convirtió el rodaje en leyenda está aquí: una bahía cerrada por murallas, casas blancas, barcas sobre la arena y un promontorio que se adentra en el Mediterráneo.

La ruta no exige seguir un mapa al milímetro. Funciona mejor como un paseo por el paisaje de la película.

La Platja Gran y la bahía de Tossa

El primer lugar es la Platja Gran, la playa principal de Tossa. Desde la arena o el paseo marítimo se obtiene la perspectiva más reconocible de la localidad: la playa en primer término y el recinto amurallado de la Vila Vella elevándose sobre el mar.

Es también la imagen que mejor explica por qué Albert Lewin escogió Tossa. Incluso sin haber visto Pandora y el holandés errante, la combinación de playa, fortificaciones y acantilados tiene una cualidad abiertamente cinematográfica.

En la película aparecen la bahía, embarcaciones ancladas frente a la costa y diferentes perspectivas del casco antiguo. El pueblo ha cambiado y el litoral está mucho más urbanizado, pero el perfil de la Vila Vella continúa siendo reconocible.

Para entender el escenario, merece la pena ver la película antes del viaje o recuperar algunas secuencias al llegar. La ruta gana mucho cuando se puede comparar la Tossa actual con el pueblo pesquero que encontró el equipo en 1950.

La subida a la Vila Vella

Desde la Platja Gran comienza el ascenso hacia la Vila Vella. No hace falta buscar una localización concreta en cada esquina. Lo interesante es recorrer las murallas, las calles empedradas y los miradores que dominan la bahía.

El recinto medieval proporciona algunas de las perspectivas más cercanas a la atmósfera de Pandora. Los encuadres no siempre coinciden exactamente con los de la película y algunos espacios se han transformado, pero el paisaje esencial permanece: piedra, mar y una costa abrupta que parece construida como un decorado.

La subida es corta, aunque tiene pendiente. Conviene hacerla sin prisas y desviarse hacia los miradores en lugar de limitarse a llegar al faro.

La estatua de Ava Gardner

En uno de los miradores de la Vila Vella aparece la parada más evidente de la ruta: una escultura de bronce de Ava Gardner caracterizada como Pandora y orientada hacia el mar.

Estatua de Ava Gardner en la Vila Vella de Tossa de Mar, vista de frente y de espaldas
La estatua dedicada a Ava Gardner contempla la bahía desde uno de los miradores de la Vila Vella de Tossa de Mar. Fotos: Aylaross / Czeva

No es una antigua pieza del rodaje, sino un homenaje posterior de Tossa de Mar a la actriz y a la película que ayudó a proyectar la localidad fuera de España. Su ubicación no es casual. Desde este punto se contempla la bahía y se entiende la relación visual entre Gardner, el personaje de Pandora y el barco del misterioso holandés errante.

La estatua se ha convertido en una de las fotografías más repetidas de Tossa, pero merece algo más que una parada rápida. El mejor motivo para subir no es la escultura en sí, sino la vista que tiene delante.

Es Codolar y el otro lado de la muralla

Al otro lado del promontorio se encuentra Es Codolar, una pequeña playa situada al pie de la muralla. Es un rincón más recogido que la Platja Gran y permite ver la Vila Vella desde una perspectiva diferente.

El entorno aparece asociado a las localizaciones de la película y conserva una escala más cercana a la Tossa marinera de mediados del siglo XX.

No es necesario bajar expresamente cuando el tiempo es justo, pero sí vale la pena incluirla en un recorrido tranquilo por el casco antiguo. Desde la muralla hay buenas vistas y el desvío ayuda a escapar durante unos minutos del eje más concurrido.

El faro y las vistas de la costa

La subida termina en el faro de Tossa. El edificio actual no es una localización imprescindible de Pandora, pero el mirador permite observar la geografía que hizo posible la película: una costa recortada, pequeñas calas escondidas entre acantilados y un horizonte que parece prolongar la leyenda del holandés errante.

Hasta aquí puede completarse la ruta cinematográfica esencial de Tossa. A partir de este punto, conviene dejar de buscar huellas de Ava Gardner y disfrutar del pueblo por lo que es hoy.

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El supuesto romance con Mario Cabré y la llegada de Sinatra

Buena parte de la leyenda del rodaje gira alrededor de Ava Gardner, Mario Cabré y Frank Sinatra.

Cabré era torero, actor y poeta. Interpretó a Juan Montalvo, uno de los hombres fascinados por Pandora en la película. Durante el rodaje, la prensa española difundió un supuesto romance entre él y Gardner. La historia incorporó poemas, declaraciones públicas, celos y la llegada de Sinatra a la Costa Brava.

Ava Gardner con Sinatra (encendiéndose un cigarrillo) en Tossa de Mar (Costa Brava)
Ava Gardner y Frank Sinatra durante la estancia del equipo en Tossa de Mar.

El problema es que resulta difícil separar los hechos de la promoción. El propio dossier del Museo del Cine señala que probablemente se exageró la relación y que el relato ayudó tanto a la carrera de Cabré como al posterior estreno español de la película.

Esto no hace la historia menos interesante. Al contrario: permite entender cómo funcionaban la prensa del espectáculo y la construcción de una estrella en la España de posguerra.

Lo prudente es hablar de un supuesto romance, no de una relación demostrada. Frank Sinatra tampoco formaba parte del reparto, aunque su visita y su relación con Gardner terminaran mezclándose con la leyenda del rodaje. Más que una historia romántica plenamente documentada, el episodio permite observar cómo la prensa convirtió una producción cinematográfica en espectáculo.

Girona: una plaza de toros y un hotel histórico

La ruta continúa en Girona, aunque aquí las huellas visibles son mucho menos evidentes.

La escena más importante rodada en la ciudad fue la corrida en la que Juan Montalvo, el personaje interpretado por Mario Cabré, resulta herido mortalmente. Se filmó en la antigua plaza de toros de Santa Eugènia y contó con numerosos vecinos de Girona como figurantes.

La antigua plaza no constituye hoy una parada cinematográfica comparable a la Vila Vella, por lo que no merece organizar la visita a Girona alrededor de ella. La conexión más interesante y tangible se encuentra en otro punto del centro: el Hotel Peninsular.

El hotel donde se alojó Ava Gardner en Girona

Durante su estancia en Girona, Ava Gardner y Mario Cabré se alojaron en el Hotel Peninsular.

No se trata de una asociación inventada por el hotel ni de una historia repetida únicamente por blogs de viajes. El dossier elaborado por el Museo del Cine identifica a Assumpció Nicolazzi, entonces propietaria del establecimiento, como uno de los testimonios directos sobre el rodaje y confirma que ambos se alojaron allí.

Hotel Peninsular cuando llegó Ava Gardner en 1950
Hotel Peninsular en 1950
Hotel Peninsular en la actualidad
Hotel Peninsular, hoy

El Peninsular sigue abierto en la Avinguda de Sant Francesc, junto al Pont de Pedra y a la entrada del Barri Vell. Según la historia publicada por el establecimiento, abrió en 1853 como Fonda de Sant Antoni y es uno de los hoteles históricos de Girona.

Su ubicación es, de hecho, más relevante para el viajero actual que su conexión cinematográfica. Está entre la estación y el centro histórico, por lo que permite llegar en tren, dejar el equipaje y recorrer Girona a pie. La catedral, las casas del Onyar y el antiguo barrio judío quedan a poca distancia.

No debe confundirse estar cerca del Barri Vell con estar dentro del Call. El hotel se encuentra junto al Pont de Pedra, en una zona céntrica y práctica, pero no en el interior de la antigua judería.

¿Merece la pena dormir en el Hotel Peninsular?

Dormir aquí puede tener sentido por tres razones: su ubicación, su historia y la facilidad para moverse sin coche por Girona.

La conexión con Ava Gardner es una curiosidad atractiva, pero no debería ser el único criterio para reservarlo. No es un hotel temático, no conserva una experiencia dedicada a Pandora y no conviene esperar una habitación convertida en museo cinematográfico.

Encaja especialmente bien para una estancia corta en Girona, para quien llega en tren o para quien quiere dormir cerca del casco antiguo sin instalarse en sus calles más empinadas. También es una base razonable para comenzar una ruta por la Costa Brava al día siguiente.

Quien busque una experiencia más monumental puede preferir alojarse dentro del Barri Vell. Quien vaya a dedicar más tiempo al mar que a Girona probablemente disfrutará más durmiendo en Tossa.

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Cómo organizar la ruta de Ava Gardner

La ruta completa necesita dos días. Intentar encajar Tossa y Girona en una sola jornada deja poco tiempo para ambas y convierte una historia interesante en una sucesión de paradas.

Ruta de un día: solo Tossa de Mar

Con un día disponible, la mejor decisión es centrarse en Tossa.

El recorrido puede comenzar en la Platja Gran, continuar por el paseo marítimo y subir después a la Vila Vella. La estatua de Ava Gardner queda durante el ascenso hacia el faro. Desde allí se puede bajar por el interior del recinto medieval, acercarse a Es Codolar y terminar comiendo en el casco urbano.

La ruta cinematográfica ocupa solo una parte del día. El resto debe reservarse para caminar por Tossa, disfrutar de la playa o recorrer un tramo del camino de ronda. No compensa viajar hasta aquí únicamente para fotografiar la estatua.

Ruta de dos días: Girona y Tossa

Con dos días, dedicaría la primera jornada a Girona.

El Hotel Peninsular puede ser el punto inicial, tanto si se duerme allí como si solo se quiere ver el edificio. Desde el Pont de Pedra resulta natural continuar por las casas del Onyar, la Rambla de la Llibertat, el Call, la catedral y las murallas.

El Museo del Cine también encaja en la jornada, aunque la exposición específica sobre Pandora fue temporal y ya no puede visitarse.

El segundo día lo reservaría para Tossa de Mar. Conviene llegar por la mañana, antes de que aumente la afluencia alrededor de la Vila Vella, y hacer la ruta sin un horario demasiado cerrado.

¿Girona o Tossa de Mar para dormir?

La elección depende más del viaje que de Ava Gardner.

Girona es mejor para una escapada urbana, para llegar en tren, para recorrer el centro histórico y para continuar después hacia otros puntos de la provincia. También ofrece más alternativas fuera de la temporada de playa.

Tossa de Mar es mejor cuando el objetivo principal es la Costa Brava. Permite disfrutar del pueblo a primera hora y al atardecer, cuando se reduce el volumen de excursiones, y evita hacer la ruta cinematográfica con prisas.

Para un viaje de dos noches, la opción más equilibrada es dormir una noche en cada lugar. Para una sola noche, elegiría Tossa en verano y Girona cuando el viaje se concentre en patrimonio, gastronomía o una ruta más amplia por el interior.

¿Se puede hacer sin coche?

Sí, pero la combinación resulta menos flexible.

Girona está bien conectada por tren y el Hotel Peninsular se encuentra cerca de las estaciones ferroviaria y de autobuses. Tossa de Mar no tiene estación de tren, aunque dispone de autobuses y su estación está a unos diez minutos andando de la Platja Gran.

Sin coche, lo más sensato es plantear Girona y Tossa como dos etapas independientes y comprobar los horarios de autobús antes del viaje. Con coche, resulta más sencillo unir ambas y continuar hacia otros puntos relacionados con el rodaje, como Platja d’Aro, Sant Feliu de Guíxols o S’Agaró.

En pleno verano, disponer de vehículo tampoco resuelve todos los problemas. Aparcar cerca del centro de Tossa puede ser complicado, por lo que conviene llegar temprano y utilizar un estacionamiento antes de entrar en el casco antiguo.

¿Merece la pena seguir las huellas de Ava Gardner?

La ruta de Ava Gardner merece la pena porque sus lugares no dependen de la película para justificar el viaje. Tossa conserva uno de los perfiles más reconocibles de la Costa Brava; Girona ofrece patrimonio suficiente para una jornada completa; y el Hotel Peninsular mantiene una conexión histórica concreta entre ambos destinos.

Pandora y el holandés errante añade otra forma de mirar el paisaje. Permite reconocer la bahía como escenario, entender la impresión que causó la llegada de Hollywood en 1950 y observar cómo el cine terminó mezclándose con los primeros años del turismo internacional en la zona.

La estatua se fotografía en unos minutos. La historia necesita algo más de tiempo. Esa es la verdadera razón para seguir la ruta.